SOBRE MI



Recuerdo cuando, hace ya mucho tiempo, tenía 14 años y empezaba en este mundo tan difícil de la música. Con lo poco que sabía tocar la guitarra comencé a componer mis propios temas y, claro, con el tiempo empezó a entrarme el gusanillo de grabarlos. Así que no me quedó otra que hincharme a llamar a todos los estudios de grabación de Murcia. 

Primer batacazo: Para guitarra y voz me cobraban un mínimo de 30.000 pesetas (unos 180 euros) por día. Imposible para mi economía en aquel momento. Ni corto ni perezoso me compre un micro para pc (creo que me costó 1.500 pesetas) y lo conecté al ordenador. Con la grabadora de sonidos de Windows 98 grabé muchos temas que sonaban horrorosos pero, oiga usted, ya tenía mis temas grabados por unos módicos 9€.
Seguí tocando en mas y mas grupos hasta que un día un amigo y yo decidimos presentarnos al Creajoven con dos temas míos solo por el gusto de meternos a un estudio aunque solo fuera una mañana.
Yo tenía 17 años y estaba claramente emocionado. Mi amigo, batería, grabó en una hora y media y a mi me quedaban unas 5 horas para grabar bajo, guitarras y voces. Fue todo muy atropellado pero cuando acabamos ya tenía mis dos temas grabados, tal y como yo los había imaginado en un principio y los podía escuchar como nunca lo había hecho: Completos.
Se me saltaban las lágrimas. 

Echando la vista atrás la verdad es que suena casi peor que lo que grababa en mi casa con el micro de pc y el Windows 98 pero, que coño, mola.
Lo que realmente me llevé de aquella mañana fue la visión de la batería toda llena de micros, las manos del técnico moviéndose por la mesa D&R Orion, el silencio de la sala de grabación antes de comenzar y esa sensación mágica  que surge cuando la música va naciendo y creciendo. Me había envenenado para siempre. 

Decidí en ese momento que mi futuro estaba en un estudio de grabación.
Poco a poco reuní el dinero para comprarme mi primer multipistas (que todavía conservo) y me descargué un DAW gratuito para editar las pistas con el ordenador. Grababa los tracks con el multipista y los volcaba al DAW.
Segundo batacazo: Por qué mis canciones no suenan como el CD de Iron Maiden? A ver, he volcado mis pistas y he ajustado los volúmenes. Que es lo que falla? Leyendo por internet me enteré de que había toda una cadena de procesos a seguir para que aquello sonara bien. Ecualizar, comprimir, auxiliares, buses, MIDI, VST, reverberaciones, delays…. Lo admito, me acojoné y pensé en abandonar.  
Pero aquí sigo. Ya no me suena chino cuando alguien habla de cuantizar o de limitadores.
Y ahora quiero que ayudarte a ti a que no te pase lo mismo. Quieres grabar unos temas sin tener que hipotecarte? Te ayudo. Quieres aprender a hacer mezclas increíbles? También te ayudo. Tienes la cabeza llena de canciones con miles de instrumentos pero tu solo tocas la guitarra? No pasa nada, montamos los temas entre los dos. 

Quiero darte la bienvenida a este mundo apasionante y quiero acompañarte en ese camino.

1 comentario:

  1. A mi me pasó mas o menos lo mismo paisano, y aqui sigo. Si quieres, un dia nos vemos y tomamos unas cañas.

    ResponderEliminar