Hoy
vamos a hablar de esos procesos que hacemos más por costumbre que por necesidad
real.
Debemos
ecualizar siempre? Todas las voces llevan reverb? La guitarra rítmica siempre
ha de ir doblada y abierta?
La
respuesta a todas estas preguntas (y más) es la misma. Depende.
Os
pondré un ejemplo: Habitualmente grabo las voces con un micro que me suele
obligar a tirarle unos DBs hacia arriba más o menos en los 10 KHz, de modo que,
para mí, es automático realzar la banda de los agudos cuando me pongo a editar
la voz. Un día me llegó un proyecto de mezcla grabado en otro estudio y lo
primero que me sorprendió (gratamente) fue comprobar que ya tenía el brillo que
buscaba. Gracias al micro usado en la grabación no tuve que usar la eq más que
para limpiar un poco los graves y alguna resonancia que no acababa de
cuadrarme.
Con el
bombo me pasó igual. Suelo darle agudos para que suene un poco la madera y no
quede tan oscuro. Este bombo (que era un sample) venía tan reforzado en esas
frecuencias que hice todo lo contrario, bajar agudos drásticamente hasta que me
quedé a gusto.
Conozco
gente que mezcla por sistema y todo lo que se salga de ahí está mal. Para mí
esto es un gran error. Debemos siempre escuchar lo que la canción nos está
pidiendo y ser capaces de dárselo aunque sea algo que está en contra de nuestra
“religión”.
Como
todos, tengo un patrón a la hora de mezclar. Un método, si queréis. Esto es
normal y lo hace todo el mundo. Pero lo que quiero decir es que no debemos
dejarnos llevar por nuestras propias convicciones. Tenemos que ser capaces de
romper con todo lo aprendido e inculcado para alcanzar lo que realmente
queremos, una gran canción. No olvidemos nunca que trabajamos al servicio de la
música. Esta es un arte y, como tal, las reglas son variables y rompibles.
Resumiendo:
No ecualices por ecualizar, no comprimas si no lo ves necesario, no añadas
reverb a cascoporro solo porque “es una balada”. Escucha, juzga y aplica.
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